Hoy os muestro el proceso de restauración de una bonita caja joyero que me encargó Manuel, al que agradezco enormemente su confianza al confiarme una pieza tan preciada para su familia.
Se trata de una caja de madera de sapely, con esquineras de haya y con una bellísima incrustación de taracea en la tapa que mide 26 cm x 18 cm x 10 cm. Este era su estado original:
Presentaba arañazos, desprendimientos de la laca protectora, pinturas y manchas de rotulador en su interior, pérdida de piezas y partes despegadas.
Las molduras de la base también se encontraban desencoladas y tenía huecos en la base recuerdo de lo que en algún momento fueron seguramente pequeñas patas.
También presentaba falta de la esquinera derecha delantera.
Los herrajes se encontraban en muy mal estado, alguno roto e inservible y se han retirado.
Lo primero que he hecho ha sido desmontarla, limpiarla y decaparla. Para ello he empleado decapante y disolvente universal.
Nada más aplicar el decapante empieza a hacer efecto sobre los viejos barnices que burbujean y se retiran con facilidad con una espátula.
Posteriormente se neutralizan con disolvente y estropajo de esparto para eliminar el repelo que pueda dejar en la madera.
Así ha quedado una vez decapada y neutralizada, dejando ver el precioso dibujo de taracea de diferentes colores.
A continuación he procedido a realizar la reparación estructural reconstruyendo la esquinera faltante y encolando las partes desprendidas.
La base la he cubierto con un fieltro protector para que no arañe la superficie en la que vaya depositada, pero antes he cerrado los huecos con pasta para madera
En el interior ha sido imposible eliminar por completo las manchas de tinta y rotulador así que tras la limpieza y decapado he procedido a tapizarla con telas encoladas. He empleado una loneta de rayas de corte clásico que sigue con el estilo de la caja.
Empiezo entelando los laterales cortos, para después hacer los largos y hacer que coincida el dibujo con el de la tapa.
En la tapa hay que dejar un margen importante para que cuando cierre la caja la tela no se vea desde el exterior.
El interior de la tapa lo he rematado con una cinta de lunares en color beige para un acabado más curioso.
Antes de entelarla, la he teñido con una mano de tinte hidroalcohólico en color avellana y le he aplicado don manos de barniz incoloro satinado. Una mano de cera virgen le da este acabado tan suave.
He colocado cierre y bisagras nuevas y este es el resultado.
Aquí un detalle de la hermosa taracea limpia y convenientemente protegida, para que veáis el suave acabado de la madera.
Como se han empleado telas de rayas y lunares, comparto este trabajo en el
Reto Amistoso #158 que organiza
Mía del blog
Craftartista con el tema
Círculos y/o Rayas.
Y en la edición de marzo del
Che cos`e? de mi querida
Betta. Tienes más inspiración sobre cajas de madera de taracea
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